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Colección Abel Ávila

BITÁCORA DE UN VIAJE HACIA NINGUNA PARTE TOMO I. Colección Abel Avila. Adriana Acosta Álvarez, autor.

  

Como escribió el poeta, novelista y cantautor canadiense, Leonard Cohen, “El amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males”. Por ello, me es imposible iniciar este pórtico referente al poemario de Adriana Acosta, titulado “Bitácora de un viaje hacia ninguna parte”, sin nombrar al amor, sentimiento del que está plagado este libro, pese a que yace desde otra mirada, la del desamor.


Más allá de su temática, este libro es digno de resaltar porque pocas veces en su primera publicación, llámese poesía o narrativa, el escritor alcanza a mostrar su voz, en este caso, la voz poética de Adriana.  Ese momento en el que lees el conjunto de poemas y dices, aquí hay un estilo al punto de ser definido; la autora no decidió publicar por publicar, sino que es el resultado de un trabajo por años y que hoy ve luz a través de esta publicación. No hay un poema suelto, todos mantienen una estructura, al estilo de ella, algo de prosa, más de poesía, pero al final poesía. Y como todo poema que no conoce la palabra final, los de ella, están y seguirán el imprescindible camino del refinamiento. 


Algo que caracteriza su poesía es que a excepción de unos dos o tres poemas, siempre nombra a aquel ser con una aparente distancia, reverencia o simplemente una forma de nombrarlo sin decir su nombre, pero con la convicción de que sólo a él, ella es capaz de llamar así: USTED. 


El lenguaje presente en su poesía, es un lenguaje fresco con cierto tinte de lirismo, con las imágenes poéticas necesarias sin llegar a recargar el poema, en el que casi siempre se habla a ella misma, le habla al lector y le habla a ese ser que lo envuelve en un halo de misterio, lejanía, dolor, mucho dolor, por la ausencia ante un amor sempiterno e imposible. Y siente una en determinado momento, que son las manos del lector llevadas por su pluma para dejar en versos lo que estalla desde su alma cuando el desamor toca la puerta.


anestesiarte mientras dura el recuerdo, / esperar al olvido durmiendo, / combatir el insomnio con el arma más letal, / la inconsciencia, el coma profundo, / dormir y, si el cielo se compadece, / morir durmiendo / o que por piedad al volver / te diagnostiquen amnesia.


Confieso que del conjunto de poemas que conforma el libro, este, titulado “Bitácora de un viaje hacia ninguna parte -Parte 3 – Sin Fuerzas”, conmovió lo más profundo de mis entrañas hasta hacerme llorar y, estoy segura de que también pasará con usted, señor lector, porque ¿cuántos no hemos tenido pérdidas (cualquiera sea y de la forma como se presente)?, ¿cuándo en algún momento de nuestras vidas, no hemos tenido el corazón en duelo? 


He aquí una de las armas de seducción literaria más letales de Adriana: su capacidad para dar en la yugular del lector, inmiscuirlo en lo profundo de sus letras, hacerlo sentir parte de ellas y llevarlo a decir, ´me reflejo en estos versos; yo quise escribir esto porque me sucedió o me está sucediendo´. El desamor, ese sentimiento espinoso, filoso y doloroso, tan presente desde antaño en el corazón de los hombres cuando no se es correspondido, o se ha sufrido de desengaño.   Dijo el escritor francés, Marcel Proust “el deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir”.


¿“Bitácora de un viaje hacia ninguna parte”? El título de un libro no resulta del azar. Adriana entendió perfectamente que así como el amor tiene unas etapas de vida, el proceso del desamor había que documentarlo y retratarlo en palabras, puerto a puerto, como lo hacen los marineros documentando su viaje. En una de esas charlas en procura de conocer del libro más allá de los poemas leídos, le pregunté sobre el tema y  me dijo: “me propuse resumir toda la aflicción a la que se ven enfrentados los amantes ante una soledad forzada, el poema que le da el título al libro y que está dividido en cuatro partes, fue el último que escribí, y resultó siendo el primero del libro”. Y enfatiza “Hacia ninguna parte, porque el desamor suele ser  un viaje sin destino, normalmente en círculos llevándonos a pasar una y otra vez por el punto de partida”.


Quienes nos dejamos asir y hacer por la poesía, porque no somos nosotros los que la hacemos a ella, sabemos que nuestras letras son movidas por vivencias propias, experiencias de otros que vemos y vivimos más allá de nuestros ojos, y por lo que nos aportan otros escritores que son referente para nuestro hacer poético. En el caso de Adriana, la presencia de uno de los poetas cubanos más importantes de su época, “el poeta enamorado” como le llamaban a José Ángel Buesa, vino a formar parte de su haber como poeta, y esto por simple lógica; Buesa fue un poeta romántico, con cierto matiz de melancolía en sus poemas. Y precisamente de este escritor, Adriana tomó fielmente su consejo en su Arte Poética “Escribe de tal modo que te entienda la gente, igual si es ignorante que si es indiferente”, con la diferencia que su lenguaje sencillo lo enriqueció, como dije anteriormente, con hermosas imágenes, sin recargos de más. 


Adriana también se ha paseado por otros linderos poéticos: Borges, Cortázar, e indiscutiblemente Bécquer, Ismael Arciniegas, Benedetti, Sabina… 


Para abordar la poesía hay que ir hacia su mundo interior, hasta los silencios existentes en cada una de sus palabras, porque es necesario conectarnos con el poema y cuando logramos ese encuentro, poeta-poema-lector, se remueve una serie de terminales nerviosas conectadas a las emociones y a la memoria de los afectos, del recuerdo, del amor, del desamor, de los tormentos,… Precisamente por lo anterior, es que el lector podrá vivir tras la lectura de esta bitácora que, contrario a lo que dice su autora, sí lo llevará a buen puerto: el final del libro, de todos los poemas, y saber que usted señor lector, existe en este libro, porque esta también es su historia en versos.


Qué bueno traer a colación a García Lorca, cuando escribió "Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas...", porque la lectura de este libro y su relectura será para usted una puerta al descubrimiento.

Señor lector, tiene por compañía a este libro, ahora lo invito a escudriñar su misterio… He aquí fragmentos, vaya por el viaje completo, navegue por las páginas subsiguientes. 


* y empiezas a decorar de poesía / tu disfraz de olvido y soledad, * -Todo lo hizo mal, hasta irse-. *porque hoy, al igual que aquella noche, / a usted, aunque me duela, / lo volvería a vivir mil veces. *Amarle a usted es enamorarse del abismo /y perderle el miedo a las alturas. * Yo estaba rota cuando usted llegó, / usted solo pateó los pedazos. * No cuenta como distancia / si nos seguimos soñando. *¡Qué puedes saber tú de tristezas / si nunca has tenido que vivir sin ti! * Decidida dejo caer las letras y susurro / -desnuda de argumentos- / léeme, no traigo metáforas. * Se desnudó frente a mí /de la manera más erótica posible, / se quitó los prejuicios / se desabotonó los miedos / y se dejó ver los recuerdos.


…Y lo supe,

asesinar al amor con olvido

también es poesía, en defensa propia…A.A.A.


Adriana: poeta, artística plástica, cantante, amiga-, privilegio para mí leer tu poesía, leerte entre líneas y saber que hay más de esta melancolía, de esta nostalgia y de este amor en desamor que recorre tu libro; sí, hay poesía como oro que empieza a relucir, camino al brillo total. 


Dina Luz Pardo Olaya

Escritora del Caribe colombiano

¿Más información?

Bitácora de un viaje hacia ninguna parte

© SantaBárbara Editores, 2019

© Adriana Acosta Álvarez, 2019

Colección Abel Ávila, Tomo I.

Diseño de carátula: Adriana Acosta Álvarez

Fotografía y corrección de estilo: Dina Luz Pardo Olaya

ISBN 978-958-5483-18-7

Bond avena

100 páginas

Formato 13x18 Cms.

Pedidos y ventas: 3163002814